Septiembre del 2005
jaime sabines, en portugues
Eu não sei ao certo, mas suponho que uma mulher e um homem um dia se amam, vão ficando sozinhos pouco a pouco, algo em seu coração lhes diz que estão sós, sós sob a terra se penetram, vão-se matando um ao outro.
Tudo se faz em silêncio. Como a luz se faz dentro dos olhos. O amor une corpos. Em silêncio vão-se enchendo um ao outro.
Qualquer dia acordam sobre braços; pensam então em tudo. Vêem-se nus e sabem tudo.
(Eu não sei ao certo. Suponho-o).
Jaime Sabines (1926-1999) Trad.José Bento
____________________________ Enviado por Amélia Pais
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Por lobitogabriel - 30 de Septiembre, 2005, 8:00, Categoría: poesia
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bs as, exposicion arte
EXPOSICIÓN Hasta el 5 de octubre se podrán ver las obras del fotógrafo Alberto Raúl Gentile y del artista plástico Rodolfo Vincentelli de 12 a 20 horas en Casa Abasto, Anchorena 628. Auspician Casa Abasto, la asociación ECA (Espacio de Cultura y Arte Jorge Sepúlveda) y el Centro Cultural del Hospital Durand. www.simioxxi.com/eca/home.htm
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Por lobitogabriel - 30 de Septiembre, 2005, 7:53, Categoría: General
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libro de Juan J. Velez,en madrid
Juan José Vélez nos invita a todos a la presentación de su libro "La soledad del nómada" el proximo miércoles día 5 de octubre en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Calle Alcalá, 42. Un saludo Edith Checa
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Por lobitogabriel - 30 de Septiembre, 2005, 7:50, Categoría: General
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rodolfo walsh, argentina... aniversarios
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VICTORIA WALSH. A 29 AÑOS DE SU MUERTE EN COMBATE
Un miércoles de septiembre de 1976 Rodolfo Walsh escuchó en las emisiones por onda corta de la BBC de Londres los detalles sobre un operativo militar en Buenos Aires. Allí murió luego de un largo combate su hija, Vicki. En diciembre escribió su Carta a mis amigos en la que al hablar de Vicki relata las opciones de su vida.
CARTA A MIS AMIGOS. TEXTO COMPLETO
Hoy se cumplen tres meses de la muerte de mi hija, María Victoria, después de un combate con fuerzas del Ejército. Sé que aquéllos que la conocieron la han llorado. Otros, que han sido mis amigos o me han conocido de lejos, hubieran querido hacerme llegar una voz de consuelo. Me dirijo a ellos para agradecerles pero también para explicarles cómo murió Vicki y por qué murió.
Carta a mis amigos:
Hoy se cumplen tres meses de la muerte de mi hija, María Victoria, después de un combate con fuerzas del Ejército. Sé que aquéllos que la conocieron la han llorado. Otros, que han sido mis amigos o me han conocido de lejos, hubieran querido hacerme llegar una voz de consuelo. Me dirijo a ellos para agradecerles pero también para explicarles cómo murió Vicki y por qué murió.
El comunicado del Ejército que publicaron los diarios no difiere demasiado, en esta oportunidad, de los hechos. Efectivamente, Vicki era oficial 2° de la Organización Montoneros, responsable de la prensa sindical, y su nombre de guerra era Hilda. Efectivamente estaba reunida ese día con cuatro miembros de la Secretaría Política que combatieron y murieron como ella.
La forma en que ingresó a Montoneros no la conozco en detalle. A los 22 años, edad de su posible ingreso, se distinguía por decisiones firmes y claras. Por esa época comenzó a trabajar en diario "La Opinión" y en un tiempo muy breve se convirtió en periodista. El periodismo en sí no le interesaba. Sus compañeros la eligieron delegada sindical. Cómo tal debió enfrentar en un conflicto difícil al director del diario, Jacobo Timerman, a quien despreciaba profundamente. El conflicto se perdió y cuando Timerman empezó a denunciar como guerrilleros a sus propios periodistas, ella pidió licencia y no volvió más.
Fue a militar a una villa miseria. Era su primer contacto con la pobreza extrema en cuyo nombre combatía. Salió de esa experiencia convertida a un ascetismo que impresionaba. Su marido, Emiliano Costa, fue detenido a principios de 1975 y no lo vio más. La hija de ambos nació poco después. El último año de vida de mi hija fue muy duro. El sentido del deber la llevó a relegar toda satisfacción individual, a empeñarse mucho más allá de sus fuerzas físicas. Como tantos muchachos que repentinamente se volvieron adultos, anduvo a los saltos, huyendo de casa en casa. No se quejaba, sólo su sonrisa se volvía más desvaída. En las últimas semanas varios de sus compañeros fueron muertos: no pudo detenerse a llorarIos. La embargaba una terrible urgencia por crear medios de comunicación en el frente sindical que era su responsabilidad.
Nos veíamos una vez por semana, cada quince días. Eran entrevistas cortas, caminando por la calle, quizá diez minutos en el banco de una plaza. Hacíamos planes para vivir juntos, para tener una casa donde hablar, recordar, estar juntos en silencio. Presentíamos, sin embargo que eso no iba a ocurrir, que uno de esos fugaces encuentros iba a ser el último, y nos despedíamos simulando valor, consolándonos de la anticipada pérdida.
Mi hija no estaba dispuesta a entregarse con vida. Era una decisión madurada, razonada. Conocía, por infinidad de testimonios, el trato que dispensan los militares y marinos a quienes tienen la desgracia de caer prisioneros: el despellejamiento en vida, la mutilación de miembros, la tortura sin límite en el tiempo ni en el método, que procura al mismo tiempo la degradación moral, la delación. Sabía perfectamente que en una guerra de esas características, el pecado no era no hablar, sino caer. Llevaba siempre encima una pastilla de cianuro, la misma con que se mató nuestro amigo Paco Urondo, con la que tantos otros han obtenido una última victoria sobre la barbarie.
El 28 de setiembre, cuando entró en la casa de la calle Corro, cumplía 26 años. Llevaba en brazos a su hija porque a último momento no encontró con quién dejada. Se acostó con ella, en camisón. Usaba unos absurdos camisones blancos que siempre le quedaban grandes.
A las siete del 29 la despertaron los altavoces del Ejército, los primeros tiros. Siguiendo el plan de defensa acordado, subió a la terraza con el secretario político, Molina, mientras Coronel, Salame y Beltrán respondían al fuego desde la planta baja.
He visto la escena con sus ojos: la terraza sobre las casas bajas, el cielo amanecido, y el cerco. El cerco de 150 hombres, los FAP emplazados, el tanque. Me ha llegado el testimonio de uno de esos hombres, un conscripto.
"El combate duró más de una hora y media. Un hombre y una muchacha tiraban desde arriba. Nos llamó la atención la muchacha porque cada vez que tiraba una ráfaga y nosotros nos zambullíamos, ella se reía."
He tratado de entender esa risa. La metralleta era una Halcón y mi hija nunca había tirado con ella, aunque conociera su manejo por las clases de instrucción. Las cosas nuevas, sorprendentes, siempre la hicieron reír. Sin duda era nuevo y sorprendente para ella que ante una simple pulsación del dedo brotara una ráfaga y que ante esa ráfaga 150 hombres se zambulleran sobre los adoquines, empezando por el coronel Roualdes, jefe del operativo.
A los camiones y el tanque se sumó un helicóptero que giraba alrededor de la terraza, contenido por el fuego. "De pronto, dice el soldado, hubo un silencio. La muchacha dejó la metralleta, se asomó de pie sobre el parapeto y abrió los brazos. Dejamos de tirar sin que nadie lo ordenara y pudimos verla bien. Era flaquita, tenía el pelo corto y estaba en camisón. Empezó a hablamos en voz alta pero muy tranquila. No recuerdo todo lo que dijo.
'Ustedes no nos matan' dijo el hombre 'nosotros elegimos morir'. Entonces se llevaron una pistola a la sien y se mataron enfrente de todos nosotros."
Abajo ya no había resistencia. El coronel abrió la puerta y tiró dos granadas. Después entraron los oficiales. Encontraron a una nena de algo más de un año, sentadita en una cama, y cinco cadáveres.
En el tiempo transcurrido he reflexionado sobre esa muerte. Me he preguntado si mi hija, si todos los que mueren como ella, tenían otro camino. La respuesta brota de lo más profundo de mi corazón y quiero que mis amigos la conozcan. Vicki pudo elegir otros caminos que eran distintos sin ser deshonrosos, pero el que eligió era el más justo, el más generoso, el más razonado. Su lúcida muerte es una síntesis de su corta, hermosa vida. No vivió para ella: vivió para otros, y esos otros son millones.
Su muerte sí, su muerte fue gloriosamente suya, y en ese orgullo me afirmo y soy yo quien renace de ella.
Esto es lo que quería decir a mis amigos y lo que desearía de ellos es que lo transmitieran a otros por los medios que su bondad les dicte.
Rodolfo Walsh, diciembre de 1976
Fte. agencia rodolfo walsh- Rodolfo Walsh" <agenciawalsh@yahoo.com.ar>
Nos veíamos una vez por semana, cada quince días. Eran entrevistas cortas, caminando por la calle, quizá diez minutos en el banco de una plaza. Hacíamos planes para vivir juntos, para tener una casa donde hablar, recordar, estar juntos en silencio. Presentíamos, sin embargo que eso no iba a ocurrir, que uno de esos fugaces encuentros iba a ser el último, y nos despedíamos simulando valor, consolándonos de la anticipada pérdida.
Mi hija no estaba dispuesta a entregarse con vida. Era una decisión madurada, razonada. Conocía, por infinidad de testimonios, el trato que dispensan los militares y marinos a quienes tienen la desgracia de caer prisioneros: el despellejamiento en vida, la mutilación de miembros, la tortura sin límite en el tiempo ni en el método, que procura al mismo tiempo la degradación moral, la delación. Sabía perfectamente que en una guerra de esas características, el pecado no era no hablar, sino caer. Llevaba siempre encima una pastilla de cianuro, la misma con que se mató nuestro amigo Paco Urondo, con la que tantos otros han obtenido una última victoria sobre la barbarie.
El 28 de setiembre, cuando entró en la casa de la calle Corro, cumplía 26 años. Llevaba en brazos a su hija porque a último momento no encontró con quién dejada. Se acostó con ella, en camisón. Usaba unos absurdos camisones blancos que siempre le quedaban grandes.
A las siete del 29 la despertaron los altavoces del Ejército, los primeros tiros. Siguiendo el plan de defensa acordado, subió a la terraza con el secretario político, Molina, mientras Coronel, Salame y Beltrán respondían al fuego desde la planta baja.
He visto la escena con sus ojos: la terraza sobre las casas bajas, el cielo amanecido, y el cerco. El cerco de 150 hombres, los FAP emplazados, el tanque. Me ha llegado el testimonio de uno de esos hombres, un conscripto.
"El combate duró más de una hora y media. Un hombre y una muchacha tiraban desde arriba. Nos llamó la atención la muchacha porque cada vez que tiraba una ráfaga y nosotros nos zambullíamos, ella se reía."
He tratado de entender esa risa. La metralleta era una Halcón y mi hija nunca había tirado con ella, aunque conociera su manejo por las clases de instrucción. Las cosas nuevas, sorprendentes, siempre la hicieron reír. Sin duda era nuevo y sorprendente para ella que ante una simple pulsación del dedo brotara una ráfaga y que ante esa ráfaga 150 hombres se zambulleran sobre los adoquines, empezando por el coronel Roualdes, jefe del operativo.
A los camiones y el tanque se sumó un helicóptero que giraba alrededor de la terraza, contenido por el fuego. "De pronto, dice el soldado, hubo un silencio. La muchacha dejó la metralleta, se asomó de pie sobre el parapeto y abrió los brazos. Dejamos de tirar sin que nadie lo ordenara y pudimos verla bien. Era flaquita, tenía el pelo corto y estaba en camisón. Empezó a hablamos en voz alta pero muy tranquila. No recuerdo todo lo que dijo.
'Ustedes no nos matan' dijo el hombre 'nosotros elegimos morir'. Entonces se llevaron una pistola a la sien y se mataron enfrente de todos nosotros."
Abajo ya no había resistencia. El coronel abrió la puerta y tiró dos granadas. Después entraron los oficiales. Encontraron a una nena de algo más de un año, sentadita en una cama, y cinco cadáveres.
En el tiempo transcurrido he reflexionado sobre esa muerte. Me he preguntado si mi hija, si todos los que mueren como ella, tenían otro camino. La respuesta brota de lo más profundo de mi corazón y quiero que mis amigos la conozcan. Vicki pudo elegir otros caminos que eran distintos sin ser deshonrosos, pero el que eligió era el más justo, el más generoso, el más razonado. Su lúcida muerte es una síntesis de su corta, hermosa vida. No vivió para ella: vivió para otros, y esos otros son millones.
Su muerte sí, su muerte fue gloriosamente suya, y en ese orgullo me afirmo y soy yo quien renace de ella.
Esto es lo que quería decir a mis amigos y lo que desearía de ellos es que lo transmitieran a otros por los medios que su bondad les dicte.
Rodolfo Walsh, diciembre de 1976
Fte. agencia rodolfo walsh- Rodolfo Walsh" <agenciawalsh@yahoo.com.ar>
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Por lobitogabriel - 30 de Septiembre, 2005, 7:47, Categoría: General
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libros. Kronos, en baires
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PRESENTACIÓN LIBRO. KRONOS 2º PARTE
Viernes 30, a las 19.30, en la sala E del Centro Cultural San Martín se presentará Kronos 2º Parte: La Esperanza Rota, de Alberto Lapolla. Una historia de las luchas y las Organizaciones Revolucionarias de los ’70.
Presentación del Tomo II de Kronos
Segunda Parte 1972-1974: La Esperanza Rota
Una historia de las luchas y las Organizaciones Revolucionarias de los ‘70
de Alberto J. Lapolla.
Centro Cultural San Martín Sala E
Viernes 30 de setiembre 19.30 hs
Participan: Vicente Zito Lema, Ana T. Lorenzo,
Pedro Cazes Camarero y Alberto J. Lapolla
Coordinación: Ricardo Gil Soria
fte: agencia r. walsh
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Por lobitogabriel - 30 de Septiembre, 2005, 7:46, Categoría: General
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tamiki jara, japon
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Tamiki Jara
Japón
Esto es un ser humano
Esto es un ser humano. Mirad en lo que la bomba atómica lo ha convertido y cómo hombres y mujeres son reducidos a una sola forma. "¡Auxilio!" quiere decir ese grito apagado que se escapa de los labios hinchados. Este horrible y calcinado caos que supura es un ser humano, esto es el rostro de un hombre.
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Por lobitogabriel - 29 de Septiembre, 2005, 15:02, Categoría: poesia
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hugo salerno, argentina
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UN BLUES PARA NUEVA ORLEANS 2OO5
Dos pueblos
un solo destructor.
Las máquinas de salvación
no llegan
las USAn para destruir más lejos.
"Que importa que mueran ahogados,
los que ya no sirven como esclavos".
Mister presidente
no puede salvarlos.
El destructor
no puede ser constructor.
Mister muerte
no puede ser mister vida.
El Tío Sam,
no es el Tío Tom.
Un lento blues de bronca
recorre Nueva Orleans.
El doctor de la inyección letal
mata aquí y allá.
Destruye torres
en la hora que hay criollos limpiando.
"latinos", llama a los criollos.
Mientras ahoga afros
y bombardea a iraquies.
El émulo de Hitler
está dominando al mundo.
Y la estatua de la Libertad
se pregunta:
"Que estoy haciendo yo aquí"
Hugo Salerno
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Por lobitogabriel - 28 de Septiembre, 2005, 16:03, Categoría: poesia
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manuel lozano, argentina
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Gloomy Sunday
for Billie Holiday
Sundays yawn slack-jawed like cattle skulls on garbage heaps. What illusion is this of being wounded to the last of my fogbound species? (A puddle surrounds the bloody corpse, bark scored with a runnel of ascending ants.) Hang the empty flesh in plasters of anguish, mooing like me before the desert void, barely iridescent with witless death. And where is the oracle cast, the divine water of a god clamoring for his gangrenous dream! The wax melts between your teeth. Astarte, my child What monster have you whelped? A garland dangles from its beak. Its wax is murky, denuded, veined with arteries. Endless Sundays in a toad’s snout overflow like coffins for moonless matrons. Wherever can you evade your disguise, your carriage boozing along a throng of worms for your thighs? He begged your spittle, meteor storms, flint stones. On what bitter snack were your profiles engraved, even as you ripped the splinters from your belly? I have come to warn them. For you have returned with your tinted mouth. All Sundays have dazzling hooves, leftover casseroles, asbestos forks, saffron spoons/founts of wisdom, crosses of straightened mirrors above a recumbent child. This voice burns from below. As all the fairgoers know.
Paris, January 1996 Buenos Aires, March 2000
Adapted in English by Michael Robert White
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Por lobitogabriel - 28 de Septiembre, 2005, 8:46, Categoría: poesia
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manuel lozano, argentina
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LA RUECA DORADA
El poema va tejiéndose con hilachas desatinadas de viejos tapices, para arrojarse -de cuajo- como arpón hacia el abismo que es la casa.
¿No viste que volvería con el silbo de tu cielo, de tu infierno, es decir de las jaurías que te huelen en ángel y te despiertan basilisco? ¿Tu desvarío fue un milagro? ¡Esta es tu casa, el ojo de la aguja! Tu desvarío será tu milagro.
Entonces se incrusta en mí como forma de respiración: arquitectura en la representación del Teatro Móvil de los Enigmas en que nos sumergimos. ¡Sombras de la vigilia, alimento lustral esta escritura que revela y devora!
Beatitud de carnaval, inclíname los vientos. Confúndelos para que arda hasta el silencio de todo, irremediablemente.
Manuel Lozano
Villa Santa Lucía de Syracusa,
junio de 2005
El poema va tejiéndose con hilachas desatinadas de viejos tapices, para arrojarse -de cuajo- como arpón hacia el abismo que es la casa.
¿No viste que volvería con el silbo de tu cielo, de tu infierno, es decir de las jaurías que te huelen en ángel y te despiertan basilisco? ¿Tu desvarío fue un milagro? ¡Esta es tu casa, el ojo de la aguja! Tu desvarío será tu milagro.
Entonces se incrusta en mí como forma de respiración: arquitectura en la representación del Teatro Móvil de los Enigmas en que nos sumergimos. ¡Sombras de la vigilia, alimento lustral esta escritura que revela y devora!
Beatitud de carnaval, inclíname los vientos. Confúndelos para que arda hasta el silencio de todo, irremediablemente.
Manuel Lozano
Villa Santa Lucía de Syracusa,
junio de 2005
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Por lobitogabriel - 28 de Septiembre, 2005, 8:45, Categoría: poesia
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manuel lozano, argentina
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ÜMRANIYE
Ya han comido de mi carne.
Es medianoche y sube el musgo en las paredes
con cruces tatuadas por la muerte.
Una silueta se acuesta con la sombra.
¡Fastuosa cicatriz la del harapo!
Pestilencial, veo su armadura invisible
atravesar muladares y cartílagos.
¿Adónde la libertad de los líquenes?
¿Qué edad tienen los días que mastican
la ruindad de los hombres?
Un teatro de incesto y calaveras
desentierras con la lluvia más fría.
-Vuelve a jugar-, dice el verdugo.
Pero yo he de tajar en piedra
la palabra que salva.
Buenos Aires, febrero de 2005
De su libro "La rueca dorada"
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Por lobitogabriel - 28 de Septiembre, 2005, 8:42, Categoría: poesia
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gabriel impaglione, argentina
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Los que entonces levantaban ciudades, hacían girar las ruedas y los vientos, torcían el cauce de los ríos y del hambre, alzaron la piedra, el puño, la palabra. Crecieron bajo las banderas. Hundieron la espesa tiniebla del miedo instaurado. Los tuve frente a frente una tarde, cuando huía de la silla constrictora. Me tendieron sus manos de futuro. Junto a ellos construí mi corazón y mi casa.
Gabriel Impaglione |
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Por lobitogabriel - 28 de Septiembre, 2005, 8:20, Categoría: poesia
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gabriel impaglione, argentina
Niño Bandera
Ese niño
el de la sonrisa de cometa, el que lleva hasta lo hondo
del mundo las preguntas tintineando
como piedras preciosas.
Ese niño que tirita
que espera
que se muerde los labios y mira de reojo
y habla por lo bajo.
Ese que ahora se estira sobre la fila para mirar un pájaro.
El que lleva los pies con zapatos prestados.
El que escribe despacio para estirar la mañana
junto a una estufa.
El que se llama Nada y usa lo gastado.
El que sale en el carro porque la basura
no tiene desperdicio.
Ese niño sin rey mago bajo los colores de la esperanza,
el que ahora se relame porque dijeron almuerzo.
El que ahora ríe porque dijeron almuerzo,
el que ahora suspira porque llevará una olla
a la casa.
Quiero a ese niño para este poema.
Para esta aurora que tarda y no debiera.
Para esta urgencia de panes que me gana.
Quiero a ese niño para el canto que todavía brota
como un rumor lejano desde el centro de la tierra.
Ese niño
el de la cicatriz en el alma,
el de las alitas entablilladas por algún de vez en cuando,
el de la pelota a veces porque la rutina
lo arrastra al último minuto de timbre en timbre.
Quiero a ese niño para este poema,
para esta voz de alerta que ya es pedido de socorro.
Quiero a ese niño
el de las piernitas flacas bajo el pantalón cosido
con hilo amarillo.
Lo quiero para esta bandera
que ondeará victoriosa frente a los mármoles del Fondo.
Ese niño
el del dientecito que falta,
el de las manos apretadas contra el hambre que hostiga,
el de los saltitos porque hace frío.
Quiero ese niño para este poema,
para esta delegación argentina a las Naciones Unidas,
para esta comitiva oficial al Banco Mundial,
para esta visita protocolar a Su Señoría Imperial.
Ese niño
lo quiero para que diga todo lo que se necesita decir
sin abrir la boca
sin siquiera buen día.
Para que los pájaros azules de sus ojos negros
llenen los salones de preguntas.
Para que las ilustrísimas honorabilidades
no puedan sino mirarse entre sí frunciendo la nariz.
Para que a alguien se le mueva un pelo de indignación
o lo que sea.
Ese niño, el de los puños de lana raída,
el del noséseñoritaporquemedolíalacabeza.
Ese niño quiero para este poema,
para esta campana de indignado basta,
para esta bandera universal y terminante:
Un niño con hambre es el futuro roto.
Gabriel Impaglione |
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Por lobitogabriel - 28 de Septiembre, 2005, 8:18, Categoría: poesia
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gabriel impaglione, argentina
|
Bolivia
Así las cosas
cuando no hay honor
las respuestas salen disparadas
como plomo
y matan
ya no de hipocrecía
ya no de falsedad o traición
matan.
Y resulta que los representates
del imperio
no tienen respuesta
cuando el pueblo marcha
en defensa propia.
No tienen respuesta
cuando entregan al mejor postor
lo que no es suyo.
Por eso matan
mandan a matar
a quebrar la voz y los huesos
del pueblo que marcha.
Y es tan poco su honor
y tan escasa
su capacidad de enterarse
de la historia
que hacen lo que siempre hacen
matan mienten se victimizan
echan fantasmas a la hoguera.
Y cuando el pueblo marcha
se encierran entre asesores
de la CIA y el pentágono
entre banqueros que meditan
el próximo discurso televisado.
Ordenan masacres mientras tanto
besan un niño para la foto
o buscan en el diccionario
la palabra patria.
Pero el pueblo marcha
a pesar de guillotinadores de la rosa.
Alza sus banderas y el canto
en defensa propia
y marcha entre las balas
dando vuelta otra página
de su inexorable historia.
Gabriel impaglione
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Por lobitogabriel - 28 de Septiembre, 2005, 8:16, Categoría: poesia
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gabriel impaglione, argetina
|
No puede ser la inmensa patria de los libres
el banquete ignominioso del imperio.
No puede ser! No puede ser ya más!
Ya no puede ser más!
Tiremos del mantel y del gatillo
de todos los gritos al unísono!
Que estalle un bramido temible, todopoderoso
terminantemente libertario:
No más
banquetes
imperiales
en nuestra patria!
Comeremos codo a codo en la gran mesa tendida de punta a punta de Latinoamérica.
El banquete de los libres será la octava maravilla.
Que se procuren con el sudor de su frente,
la cena
los parásitos!
Pueden colgar macetas en la quinta avenida
sembrar su chicle, sus hots dogs,
cenar sus tristes comidas rápidas.
Que se coman el ALCA, las medallas,
las patentes de granos y de medicamentos.
Que se coman la deuda externa
de los pueblos libres.
Que coman misiles y uniformes eléctricos.
Que vacíen la heladera de Camp David,
las alacenas de los escondrijos de la cia.
Y cuando se harten de tanto plástico,
que pidan una receta al Fondo Monetario
o a la Escuela de Chicago.
Nosotros, con gusto le prestaremos el salero.
Pero ya nunca más,
no más!
el banquete del imperio en nuestra patria!
gabriel impaglione
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Por lobitogabriel - 28 de Septiembre, 2005, 8:08, Categoría: poesia
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españa
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XXXIV Concurso Ciudad de Villajoyosa 2005, de cuentos. (20 de octubre de 2005). ____________________________________
PRIMERA.-Este Certamen se convoca para escritores, de cualquier procedencia, en lengua castellana.
SEGUNDA.- Cada autor podrá presentar cuantos originales desee, sin limitación alguna al respecto.
TERCERA.- Los originales, por quintuplicado ejemplar y acompañados de plica, y sin firma, serán presentados o remitidos al Ayuntamiento de Villajoyosa, Departamento de Cultura (C/ Mayor, nº 14 CP 03570), haciendo constar en el sobre “XXXIV Edición de Concurso de Cuentos Ciudad de Villajoyosa” o a través de correo electrónico a certamenes.cultura@villajoyosa.com ; en este caso habrá de enviarse tantos archivos adjuntos como obras se presenten, más otro archivo con los datos personales y de contacto de su autor, con fecha límite de recepción el 20 de Octubre de 2005.
CUARTA.- Las obras deberán estar escritas mediante ordenador, con fuente tipo Times New Roman o similar, cuerpo 12, y tendrán una extensión máxima de 8 folios tamaño A-4, por una sola cara.
QUINTA.- Las obras que se presenten a certamen deberán ser originales e inéditas, siendo la temática de las mismas libre.
SEXTA.- El certamen está dotado con un premio de 4500,00 euros, dividido en primer premio de 3000,00 euros y un accésit de 1500,00. A criterio del Jurado podrá concederse cualquiera de ellos en exclusiva, y dejar desierto el otro galardón, o bien declarar desiertos ambos.
SÉPTIMA.- El Jurado cuya composición se dará a conocer oportunamente, estará formado por personas de reconocido prestigio en el mundo literario. El fallo del mismo, que será inapelable, será emitido en fecha 16 de Diciembre de 2005, en el transcurso de un acto realizado al efecto.
OCTAVA.- Los autores de las obras presentadas a concursos ceden los derechos de autor a los organizadores, quedando los cuentos galardonados en propiedad del Ayuntamiento de Villajoyosa, el cual se reserva el derecho de publicación o difusión por el medio que considere oportuno.
NOVENA.- El fallo del Jurado se dará a conocer directamente a los galardonados, así como a los medios de comunicación
DÉCIMA.- Los originales no premiados serán destruidos y, en consecuencia, no se procederá en ningún caso a la devolución de los mismos a sus autores, que en todo momento serán desconocidos, salvo los galardonados.
UNDÉCIMA.- El hecho de participar en este Certamen supone la aceptación de las bases que lo rigen, sin posibilidad de recurso al respecto de las mismas.
Más información: certamenes.cultura@villajoyosa.com
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Por lobitogabriel - 28 de Septiembre, 2005, 6:52, Categoría: poesia
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filiberto ojeda rios, puerto rico...su muerte.
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por favor copien y reenvien esta informacion a los compañeros de todo el mundo.
Hermanos de América:
Ayer, viernes 23 de septiembre, se conmemoraba
la gesta de 1868, cuando revolucionarios puertorriqueños se levantaron
en armas y declararon la República de Puerto Rico,
gesta que se conoce en nuestra historia como
El Grito de Lares.
A tales fines, todas las fuerzas del independentismo puertorriqueño
se reunieron durante todo el día en el pueblo de Lares.
Mientras transcurría esta celebración
agentes armados del Federal Bureau of Investigations
F.B.I.
de los Estados Unidos
se trasladaron en secreto hasta esta isla nuestra
y rodearon la casa del patriota y revolucionario
Filiberto Ojeda Ríos
y comenzaron a tirotearla.
Según se ha sabido, ningún agente era puertorriqueño sino gringos.
Durante más de 18 horas no se permitió que
puertorriqueño alguno se acercase a la vivienda,
ni siquiera personal del gobierno colonial isleño,
ni familiares,
ni abogados
ni médicos.
Hoy, a las 5:00 p. m.
admitieron finalmente que
Filiberto Ojeda Ríos
había muerto.
Es decir, que había sido asesinado.
Según admitieron los agentes federales, el F.B.I. conocía el paradero de
Filiberto desde hace dos meses.
No explicaron por qué escogieron esta fecha sagrada de la
patria puertorriqueña para matar a este luchador de la independencia.
Esperamos que en cada ciudad de la América Nuestra
se levanten las voces solidarias
y exijan explicaciones a los cónsules y embajadores.
Gracias por su atención.
-José Manuel-
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Por lobitogabriel - 28 de Septiembre, 2005, 6:35, Categoría: General
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escribe adriano corrales
Ante la globalización neoliberal
Notas para una resistencia cultural
Por Adriano Corrales Arias*
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